Clave del éxito en una construcción sostenible: social y
económicamente saludable.
Vivimos
en un mundo en constante cambio, poco auténtico, el mundo de lo inmediato y
perecedero, un mundo inseguro desde el
punto de vista económico, social y cultural lo que se refleja en una crisis de
valores de una sociedad con mucha
ambición material y gran pobreza mental y espiritual. Hay que poner de presente
que todos tenemos derecho a vivir en una comunidad: económica, social y ambientalmente
saludable. Cosa que hoy no tenemos.
Los
responsables de todos y cada uno de los temas que tienen que ver con la
construcción estamos llamados a hacer parte del cambio que requiere esta
sociedad mediante nuestra aportación como profesionales dedicados a proyectar,
diseñar y construir las edificaciones que dan albergue y cobijo a los miembros
de esta sociedad, la casa , la vivienda , el lugar donde vivimos y trabajamos
que debemos diseñar y concebir como un verdadero hogar y un espacio para la
vida, que propicie al máximo la salud y el bienestar, diseñar teniendo presente los requisitos que
demanda la comunidad conservando los recursos y minimizando los residuos. En
pocas palabras construyendo edificios sostenibles y altamente eficientes, lo
que se logra con una participación activa, responsable y de trabajo en equipo.
Equipo que debemos conformar todos y cada uno de los miembros de la cadena de
valor de la construcción que juntando
valor, sumando conocimiento y compartiendo aprendizaje aportaremos en pro de un
objetivo común: la concepción de
edificaciones con un concepto de diseño, construcción y mantenimiento
sostenibles como respuesta pragmática a los requerimientos actuales y no como
una moda efímera.
Hemos
de pensar, diseñar, construir y operar con una amplia conciencia social y
ambiental teniendo como referencia a la
actual crisis social y económica, veamos la oportunidad abierta a nuevas
actividades y nuevas especialidades basadas en conocimientos puntuales donde
las nuevas generaciones de ingenieros y arquitectos tienen todo un campo de
acción y desarrollo que contribuirá de forma significativa a la superación de
la crisis.
La
integración de conocimiento y habilidades técnicas puestas al servicio del
diseño enfocado en concebir edificaciones para ser vividas. Diseñadas mediante
un efectivo proceso en el que se coordinan y gestionan las aportaciones a la
solución de cada uno de los integrantes del equipo de diseño desde la misma
idea inicial teniendo en cuenta que la mayor parte del costo de consumo de un
edificio se define en las fases de diseño (cerca del 90%), considerando el
consumo energético y sus costos de operación.
Hoy
en día la mayoría de decisiones para financiar y construir, están basadas en
comparación de diseños y presupuestos llave en mano, ignorando las
posibilidades y recursos utilizados en su materialización y el transcurso de la
vida de dichas edificaciones o infraestructuras y lo más importante ignorando
para quien se están construyendo y la importancia e influencia que tiene este
trabajo en la sociedad. Hemos de incorporar nuevas herramientas y métodos de
medición, análisis y diseño con perspectiva social, global y sostenible.
Hablamos de nuevas herramientas de diseño, innovadoras y de eco-eficiencia que
puedan ser implementadas en un proceso capaz de integrar conocimiento, valor y
aprendizaje de una forma coordinada, controlada y constantemente evaluada.
Trabajaremos
en el propósito de cambiar la forma de hacer construcción y lograr una
reconversión que ofrezca soluciones a los desafíos que nos plantea el planeta.
Los
desafíos ambientales y energéticos actuales, la reducción en el consumo y el
aumento de la eficiencia han puesto en evidencia la necesidad de repensar la
arquitectura, en términos de la integración de aspectos de convivencia y
sostenibilidad en el proceso arquitectónico.
Debemos
Implementar cambios en la metodología y sistemas del el proceso de diseño en
aras de concebir una nueva construcción socialmente consciente logrando
resultados sostenibles, eficientes y económicamente viables.
Se
trata entonces de aplicar un método de actuación integradora desde las primeras
fases del proceso de diseño que ayudarán al equipo a evitar la adopción de
soluciones individuales poco optimizadas basadas en el diseño antes que hacer
parte del mismo, permitiendo así su integración previa gracias a su propuesta
de implementación desde las primeras etapas de diseño.
Incorporamos
aquí un nuevo concepto del proceso de diseño que consideramos esencial para
alcanzar estándares de sostenibilidad y eficiencia energética en la
arquitectura, planteando que el proceso debe evolucionar de un modelo
tradicional donde el proyecto transita de forma lineal desde el arquitecto
hacia los especialistas encaminándose en la dirección de un proceso integrado
donde todos los miembros del equipo de diseño trabajan en forma colaborativa
desde los inicios. Los diseñadores – arquitectos e ingenieros trabajando conjuntamente
- proponen ideas innovadoras con conciencia social y sostenible basadas en sus
conocimientos y experiencias antes de realizar algún análisis.
Para
que este proceso de diseño ocurra, no basta con una aproximación metodológica y
su aplicación sino que es necesario comprender los cambios de paradigmas, donde
la concienciación es esencial para entender el papel del ‘nuevo arquitecto’ y
el ‘nuevo ingeniero’ que comparten conocimientos y habilidades, además de un
lenguaje común.
Podemos
entender este proceso de diseño como la implementación de una metodología, un
sistema o una toma de acciones que nos ayuda a lograr proyectos de
edificaciones sostenibles y energéticamente eficientes. Integrando en el
proceso la innovación y eco-eficiencia como conceptos de diseño sostenible, los
principios de economía de los recursos y el diseño humano y ecológico paralelos
al costo del ciclo de vida del proyecto como herramienta de pronóstico de la inversión que determine un coste de
adquisición del bien diseñado de forma óptima, altamente eficiente, con un
rendimiento superior que se ve reflejado en su rentabilidad.
Se
puede entonces ver esta nueva forma de concebir el diseño como un mecanismo que
nos permitirá tener edificaciones social y económicamente saludables: sostenibles,
altamente eficientes y económicamente viables.
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